| Los mordiscos en estos juegos
empiezan alrededor de la cuarta semana, con enfrentamientos entre los ?hermanos?
en los que se intercalan estos ataques y empujones que se interrumpen a
la menor muestra de dolor por parte de cualquiera de los ?púgiles?.
Gracias a estas peleas, el gato aprende para su vida de adulto cuando su
mordedura empieza a causar dolor y la forma en que podrá jugar con
sus dueños sin infringir ningún daño.
Cuando se produzca un mordisco,
antes que pegar al animal, es conveniente, tras el daño infringido,
emitir un pequeño chillido y pellizcar ligeramente la piel del animal
hasta que emita el mismo sonido. De esta forma, se comprende el dolor causado
y cesarán este tipo de ataques en los juegos.
El contacto con el hombre
Otro factor importante en el grado
de sociabilidad de este tipo de mascotas es el contacto que ha tenido con
seres humanos a edades tempranas. Por lo tanto, es bastante difícil
educar a un gato cuando ya es adulto, es decir, a partir de la séptima
semana, aproximadamente. La actitud idónea para establecer una relación
de confianza será la de aprender a manipular al animal desde su
nacimiento: cogerlo en brazos, acariciarlo, etc.
Por estas mismas razones, es muy
importante, cuando se adquiere un ejemplar, informarse de las condiciones
y el hábitat en que ha sido criado y educado, además de percatarse
de si tiene la costumbre de dejar que se le acerquen los seres humanos.
En consecuencia, no existen razones
para que un gato muestre un comportamiento antisocial y agresivo. Si esto
se produce es porque el animal ha sufrido alguna experiencia traumática
que ha producido trastornos en su proceso de sociabilidad y gran parte
de la responsabilidad de ello recae, en muchas ocasiones, en el propio
dueño. |